Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos.@Salmos 1:1

To­más M. West­rup (1837–1909).

John Zun­del, 1870 (🔊 pdf nwc).

retrato
Tomás Westrup (1837–1909)

Dicha grande es la del hom­bre,
Cuyas sen­das rec­tas son;
No anda con los pecadores,
En actuar de per­ver­si­ón.
A los malos consejeros
Deja, porque teme el mal;
Huye de la burladora
Gente impía e inmoral.

Antes, en la ley di­vi­na
Cifra su mayor plac­er,
Meditando día y noche
En su divinal saber.
Este, como el ár­bol ver­de,
Bien regado y en sa­zón,
Frutos abundantes rin­de
Y hojas que perennes son.

El prospera en lo que emprende
Y le sale todo bien;
Mas funestos resultados
Los impíos siempre ven.
Porque Dios la senda mira
Por la cual los suyos van;
Otra es la de los impíos:
Al infierno bajarán.